Estados Unidos anunció oficialmente la descertificación de Colombia en la lucha contra las drogas ilícitas, una medida que refleja el inconformismo con las políticas del gobierno de Gustavo Petro y que podría tener repercusiones económicas, diplomáticas y de cooperación en seguridad.
Según el reporte, Washington identificó varios puntos críticos:
- Expansión histórica de cultivos ilícitos: los registros satelitales indican un aumento récord en la siembra de hoja de coca, lo que cuestiona la efectividad de la política de sustitución y erradicación.
- Deficiencias institucionales: se señala la falta de resultados en la destrucción de laboratorios, control de rutas y reducción en la producción de cocaína.
- Diálogos con grupos armados ilegales: la Casa Blanca manifestó preocupación por las negociaciones que incluyen a organizaciones involucradas en narcotráfico, consideradas por EE. UU. como narcoterroristas.
- Escasa cooperación verificable: pese al apoyo financiero y técnico internacional, se reporta ausencia de metas claras y verificables en materia antidrogas.
- Impacto regional: se advirtió que la falta de control en zonas de frontera incrementa los flujos ilícitos hacia Centroamérica y Estados Unidos.
La descertificación, más allá de lo simbólico, podría acarrear la suspensión de ayudas económicas y programas de seguridad bilateral, además de afectar la imagen del país ante inversionistas y aliados internacionales.
El presidente Gustavo Petro respondió afirmando que la decisión de Washington “desconoce los esfuerzos realizados en el marco de una política más humana frente al problema de las drogas” y aseguró que insistirá en el diálogo con EE. UU. para “corregir percepciones y defender la soberanía nacional”.
