La producción petrolera nacional está sufriendo un duro golpe: cerca del 6 % de la producción —equivalente a unos 10.000 barriles de crudo diarios— no llega a las líneas de flujo debido a problemas de orden público, informó Orlando Velandia, presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH).
Los principales obstáculos son bloqueos de vías, amenazas o acciones violentas sobre trabajadores del sector energético y sabotajes en infraestructura petrolera. Estas situaciones no solo ralentizan la producción, sino que generan pérdidas materialmente cuantificables para las compañías y el Estado.
Según Velandia, estas pérdidas representan un reto para el cumplimiento de los objetivos de producción del gobierno y para la seguridad energética, especialmente en regiones donde el petróleo es una fuente clave de ingresos. Además, advierte que la continuidad de estos hechos podría afectar la confianza de inversionistas nacionales y extranjeros.
El país enfrenta así una encrucijada: por un lado, se necesitan medidas firmes de seguridad y reapertura de vías; por otro, fortalecer la protección de la infraestructura petrolera y mejorar los mecanismos de respuesta rápida en zonas afectadas. La ANH exige coordinación interinstitucional con fuerzas de seguridad, gobernaciones y comunidades locales para mitigar los impactos.
