Este miércoles 3 de septiembre, en la vereda Siloé del municipio de Villagarzón (Putumayo), se registró un ataque contra las tropas del Ejército Nacional durante un operativo para destruir un laboratorio ilegal de cocaína. Un oficial y un soldado profesional fueron rociados con gasolina y prendidos fuego por civiles que, según informes militares, estaban siendo instigados por el grupo armado Comandos de Frontera (CDF), vinculado a disidencias de las FARC.
Ambos uniformados resultaron gravemente heridos, con quemaduras en gran parte del cuerpo (el oficial con quemaduras de tercer grado en el 75 %, el soldado con alrededor del 30 %). Fueron evacuados de inmediato a un centro médico en Florencia (Caquetá) para recibir atención especializada, y posteriormente serán trasladados al Hospital Militar en Bogotá
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, condenó el hecho como un “demencial intento de quemar vivos a nuestros militares” y afirmó que los responsables no eran campesinos reclamando derechos, sino criminales vinculados al narcotráfico. Además, anunció una recompensa de hasta 200 millones de pesos para quien ayude a capturar a los agresores.
Por su parte, la Defensoría del Pueblo rechazó con énfasis el atentado y solicitó la suspensión de cualquier diálogo o negociación con los Comandos de Frontera, ya que, según su comunicado, esta estructura criminal estaría presionando a la población civil para atacar a los militares
